Entrevista

¿Podrías presentarte brevemente?

Soy María, tengo 24 y soy de Cerdeña (Italia). En estos momentos estoy estudiando en la Facultad de Filosofía y Letras y me he venido a Málaga para hacer prácticas erasmus en una academia.

En cuanto a mi forma de ser, me considero una persona un poquito tímida, alegre y positiva.

¿Cómo conociste la Asociación Marroquí?

La conocí por internet. En mis primeras prácticas Erasmus, en Granada, no había tenido la oportunidad de dedicar tiempo al voluntariado. Pero cuando llegué a Málaga, tenía muchas ganas de hacer algo útil, diferente a aquella primera experiencia. Fue entonces cuando empecé a buscar por internet oportunidades de voluntariado. Encontré el Facebook de la asociación y, viendo las actividades, los talleres y todas las acciones que hacía, me pareció muy completa. Además, el hecho de que esté en el centro de Málaga me facilita mucho los desplazamientos.

¿Por qué has decidido trabajar en el campo de las migraciones?

La idea de trabajar con las personas migrantes empezó en la facultad, a través de una asignatura, Sociología de las Políticas Migratorias, en la que tratábamos el tema de las rutas migratorias, de las leyes, etc. Sin embargo, en Italia nunca he tenido mucho tiempo para dedicar al voluntariado y esta es la primera vez que puedo trabajar el tema de cerca.

¿Cuáles son tus principales tareas en la asociación?

Soy profesora de español para personas migrantes. Doy clases todos los martes y jueves por la tarde en el nivel básico. Con el tiempo, me gustaría también poder ampliar el tiempo que decido a la Asociación y hacer otras tareas también.

¿Cómo ves la situación actual de los inmigrantes en España?

Creo que la situación se asemeja a un poco a la que tenemos en Italia. Existen muchos prejuicios. Por una parte, para las personas migrantes puede llegar a ser un gran trauma todo el proceso migratorio y, después, ya una vez aquí, es difícil encontrar un lugar en el que sentirse como en casa. 

Por otra parte, como esa situación puede llevar a que se creen grupos, la gente refuerza el estereotipo y la idea de que no se quieran integrar. 

No obstante, se trata de una idea completamente falsa, por eso hay que entender de donde viene y combatirla. Las personas que critican a las personas migrantes no tienen  en cuenta la falta de oportunidades con las que se encuentran y los obstáculos a los que se enfrentan. Yo lo veo a menudo: para mí siendo italiana y viviendo aquí me encuentro con dificultades en el banco, en el médico… Me imagino que para las personas migrantes con las que trabajo es todavía más complejo.

¿Qué tipo de actividad te gustaría realizar que todavía no has realizado con este colectivo?

Por ejemplo, una de las cosas que me gustaría hacer es trabajar con mujeres. Esta es una idea que tengo desde hace tiempo. Una de las iniciativas que más interesante me parece a este respeto es el Té entre mujeres, una actividad que me encanta. Es muy importante que haya espacios así, donde las mujeres se puedan sentir a gusto, compartir y exteriorizar lo que quieran. Creo que es un espacio que puede ayudar mucho a ampliar redes, crear amistades y conocerse mejor.

Otra de los campos en los que me gustaría participar es en las actividades con los niños y niñas.

¿Crees que tu experiencia en la Asociación Marroquí tendrá un impacto positivo en tu vida? ¿Qué te llevas de aquí?

 

Por supuesto. El impacto ya lo ha tenido, de hecho. Yo he pasado por la asociación cuando llevaba solamente una semana en Málaga. Me ha ayudado para empezar a integrarme. Además, cada vez que salgo de la clase veo que la gente lo agradece mucho, me sonríe y eso significa mucho para mí. Y yo también aprendo mucho, entre otras cosas, español. Estoy haciendo algo que sé que quiero hacer en mi vida.