Entrevista 

¿Podrías presentarte en pocas palabras?

Soy Cristina, tengo 25 años y estoy terminando el Grado de Criminología. Cuando termine me gustaría dedicarme a ayudar a víctimas de violencia de género.

¿Qué haces en la Asociación Marroquí?

Llevo poquito tiempo y por el momento estoy dando clase de español un día a la semana a personas migrantes.

¿Por qué has elegido la Asociación Marroquí para realizar tu voluntariado?

Siempre me ha interesado mucho trabajar con y acercarme a las personas migrantes y, más concretamente aquellas de origen marroquí. Además, nunca había hecho un voluntariado y la verdad es que me están gustando mucho todas las sensaciones y emociones que esto conlleva tanto para mí, como para las personas a las que doy clase.

¿Cuáles son los retos más grandes con los que te enfrentas adentro de la clase?

La verdad es que con mi compañera¸ con la que doy la clase, y yo jugamos con la ventaja de que el grupo de alumnos y alumnas que tenemos es muy variado y nos apoyamos en las personas que saben más español para que nos echen una mano a traducir o transmitir los conocimientos a aquellas que todavía no entienden muy bien el idioma. La dificultad surge cuando no hay personas que comparten el mismo idioma y tampoco hablan español; nos ha pasado, por ejemplo, con una pareja que viene de China. En estas ocasiones es más complicado explicar las cosas y enseñar.

¿Cuáles son los trucos a los cuales recurres en estos casos?

 

Normalmente, uso mucho la comunicación no verbal, los gestos, que son un medio muy potente de comunicación y que a menudo nos permite aprender y divertirnos al mismo tiempo. También intento explicar los conceptos con diferentes palabras, usar sinónimos o un léxico básico. 

 

 

Además, siempre intentamos que las personas hablen entre ellas; para eso, siempre metemos algún juego (por ejemplo, que inventen una historia juntos) para que se relacionen entre ellas, aprendan de forma divertida y más rápida y practiquen lo aprendido. Como último recurso ya, nos apoyamos a veces en un traductor en internet. 

Aparte del idioma, este colectivo se enfrenta a muchos retos más, ¿cómo ves su situación hoy en día en España?

Yo creo que las personas migrantes se enfrentan a un montón de retos, empezando ya desde el momento en el que todavía están en su país de origen y tienen que salir de allí como pueden y con los medios precarios que conocemos. Luego aquí muchas personas nos están comentando que tienen dificultades para estudiar y, sobre todo, para trabajar, porque a menudo no tienen permiso de trabajo y supongo que, en cambio, encuentran muchísimas trabas burocráticas que yo con su edad no sería capaz de superar. Sin embargo, por lo que nos comentan las personas que vienen a clase, se sienten bien acogidas, aunque siga habiendo islamofobia y racismo en general.

¿Qué te aporta el voluntariado a tu vida personal?

En general, me hace sentir bien: me gusta convivir con este colectivo porque creo que se puede aprender mucho de él. Además, me encanta mezclarme con otras culturas, otros puntos de vista, otras formas de vida. Considero a estas personas muy fuertes y valientes, más todavía cuando hablamos de menores no acompañadas.

¿Hay alguna actividad que te gustaría realizar con tu alumnado?

 

Me gustaría realizar algunas salidas con él, ir a la playa y hacer algún juego o actividad para que practiquen el idioma en la vida real, al aire libre, y de camino a la playa, por ejemplo, pasar por un supermercado para que puedan poner en práctica lo que hemos estudiado hasta ahora (preguntar cuánto cuesta algo, estudiar el vocabulario, etc.).