Entrevista


En pocas palabras... ¿Quién es Valeria?

Valeria es la ucraniana, es Lera, es “esta chica”, es la chica con pecas, la rusa... Soy todo esto y mucho más. La gente aquí me da muchos apodos y nombres creativos, siempre con cariño. Todos estos motes me reflejan y son una parte de mí.

¿Cuáles son tus tareas en la Asociación Marroquí?

En la Asociación Marroquí hacemos muchas cosas y mis tareas son también variadas. Doy clases de español e inglés y realizo también tareas de acompañamiento a las personas que hablan ruso y ucraniano. También estoy involucrada en algunos proyectos que tenemos en la asociación. Así mismo, me ocupo de gestionar la base de datos que tenemos, de acoger a las personas que llegan a la asociación e inscribirlas a los cursos y talleres que tenemos. Eso sí, todos los días surgen nuevas tareas y actividades, por eso, cada uno de estos días me sirve para aprender algo nuevo.

¿Con qué dificultades te encuentras más a menudo durante las clases de idioma?

Más que dificultades yo lo llamaría desafíos. Dar clase a personas que proceden de países y culturas diferentes, con experiencias y vivencias diferentes, puede ser un verdadero desafío, pero yo creo que lo más importante es convertir el aula en un espacio de confianza, para que las personas no tengan miedo a soltarse y empiecen a hablar un idioma completamente nuevo y que, en principio, es ajeno a ellas.

¿Tienes alguna anécdota de tus clases?

 

En las clases nos reímos mucho, sobre todo en la clase de inglés. Nos lo pasamos muy bien contándonos historias de vida personal y anécdotas divertidas. Por ejemplo, de una de estas historias ha nacido la idea de invitar a la clase de inglés a los caballos de un chico que antes vivía en una granja y que tenía un montón de animales. 

 

 

Así ellos también pueden aprender inglés (risas). En general, cada pequeña historia o chiste que surge durante la clase representa una parte importante de la misma para crear el clima de confianza del que hablaba antes.

¿Es la primera vez que haces voluntariado?

Es la primera vez que participo en un proyecto de voluntariado y de inclusión social que se centra en la ayuda y apoyo a personas migrantes tan grande e importante. No obstante, en mi país he hecho voluntariado centrado en el ámbito humanitario: ayudaba a personas que sufrían la guerra, llevándoles comida y ropa.

¿Qué está aportando esta experiencia de voluntariado a tu vida diaria?

En primer lugar, me hace crecer mucho y me ayuda a desarrollarme como persona. Aquí estoy adquiriendo mucha experiencia, más que la que he ganado en mis 25 años de vida (risas). Cada día voy

 

 

aprendiendo un poquito más, sobre mí misma, sobre las demás personas y sobre lo importante que es el trabajo que la Asociación Marroquí está desarrollando.